El amor no es para toda la vida
Está comprobado científicamente que el enamoramiento sí que caduca al cabo, aproximadamente, de los cuatro años. Es curioso comprobar que el punto máximo de divorcios coincide con los cuatro años de convivencia. Pero la ciencia también nos dice que cuando la pasión se acaba, debemos dejar paso al amor. Desde un punto de vista científico, la felitenamina (producto de la pasión) debe dejar paso a la endorfina (producto del amor). Es decir, hay
que aprender a conducir la pasión hacia el amor, que suele ser más tierno y
sosegado, pero más duradero.
No sólo de sexo vive la pareja
Si el amor ha llegado alguna vez a tu vida, sin duda el sexo se ha
convertido en pilar fundamental de vuestra relación durante los primeros
años. Pero esta pasión suele decaer con el tiempo, por eso la mera atracción
física o sexual no servirá para manteneros unidos toda la vida, aunque sea
un elemento muy importante.
Por eso, si quieres que nuestra relación perdure a lo largo del tiempo es
imprescindible que cuenten con otros factores como el cariño, los gustos,
vuestras prioridades… Y es que, ¿quién ha dicho que mantener la felicidad
en pareja eternamente sea algo sencillo?